El candidato de Convocatoria por Cantabria se presenta con un discurso intransigente con la corrupción y los despilfarros.
“Que venía y que venía… Y no vinió”. Seguro que recordáis esta canción montañesa, que ronda en mi cabeza desde que hace unos 90 días el regionalista Revilla anunció la venida de Zapatero con muchos proyectos. Pues no ha venido. Ni vinió ni se le espera con proyectos ni dineros. Vendrá en campaña electoral, no sé cuando. Es decir, viene a lo de siempre. Le ha copiado el lema a Revilla: SED REALISTAS. HAGAMOS PROMESAS. El regionalista lo quería hacer pasar por la puerta del Perdón de Santo Toribio. ¡Estos laicos del Gobierno regional!
Bien… El que ha venido soy yo. Los que llegamos somos todos nosotros, candidatos de Convocatoria por Cantabria. Aquí estamos: En el centro mismo de la escena política para hablar de la Cantabria real, no de la Cantabria del “éxtasis” que tanto le “pone” al revillismo, ni de la Cantabria viajera y despilfarradora, la Cantabria zampacentollos que apadrina Lola Gorostiaga”. Somos personas de izquierdas, es decir, reclamamos una política que intervenga
en asuntos tan importantes como la igualdad, la solidaridad o el bienestar de la gente. Por eso he aceptado el reto y la invitación de Izquierda Unida y del Bloque Regeneración: Para luchar con vosotros por mejorar la vida de la gente, en defensa de unos servicios públicos –educación, sanidad, comunicaciones, servicios de asistencia, pensiones dignas…--, en busca de políticas que favorezcan la igualdad y el progreso, que estén al servicio de los más necesitados, y no de los poderosos”. Qué menos se puede pedir a un político de izquierdas. Si el gobierno actual no
está haciendo estas políticas es porque está conformado por grupos instalados en el poder por el poder, sin proyecto ideológico alguno. Son la no ideología. Por eso en Cantabria un regionalista desteñido pueda gobernar con el PP durante ocho años y hacerlo ahora con el PSOE. Al parecer, son iguales. O así lo ha visto el PRC al bailar con tanto desparpajo la yenka, pactando a izquierda y derecha, con unos y otros”.
Objetivo único de nuestra presencia en la política: mejorar la vida de los cántabros, interesarnos por la Cantabria real, no por la Cantabria de los poderosos y los grandes financieros (ante los que al Gobierno regional se le cae la baba dándoles medallas de oro y títulos de hijos predilectos). Nuestra preocupación es la Cantabria real, no la que mira cada día cómo van las bolsas de Wall Street o Tokio. Cantabria tiene un futuro sombrío mientras siga en manos de personas que, con escaso bagaje ético e intelectual, acceden a la política en busca de empleo y comida. A la política hay que llegar comido y trabajado. Como llegamos los candidatos de Convocatoria por Cantabria, compañeros de IU y del Bloque. Con las manos libres, con deseos de servir a los ciudadanos, no de servirse de ellos”. La política no da la felicidad, pero te la puede quitar. Que no se engañen los ciudadanos: una política equivocada puede amargarles la vida. Una región (una nación) puede prosperar sin banqueros, pero no prospera sin buenos políticos. Que se lo digan a los argentinos, pongo por caso. En un siglo de políticos sucios pasaron de tener un nivel de vida superior al de Estados Unidos, a situaciones de extrema pobreza y de injusticia social insoportable. O que nos lo digan a los cántabros. Decenas de miles de cántabros se han tenido que marchar de esta hermosa y rica tierra, una tierra con tantas posibilidades de progreso, porque hemos tenido y tenemos políticos sucios, incapaces o despilfarradores”. La salida laboral de nuestros mejores universitarios es hoy el avión de Parayas, pagado, por cierto, a precio de abuso si vas a Madrid o Barcelona. Aquí no encuentran trabajo, pese al éxtasis que padece la dirigencia regional, convencida de vivir en el mejor de los mundos, ignorante del empleo precario, de la falta de oportunidades laborales, de los salarios de abuso, de la emigración de nuestros cerebros, del derrumbe de nuestra ganadería tradicional...”.
Oigo en boca del presidente regional y de su consejero de Hacienda –ya sabéis quién—que Cantabria estará pronto a la cabeza de España, de Europa, a la cabeza del mundo mundial. Están en trance, es el “éxtasis” del que habla Revilla. Me enfada, me asusta tanta vanidad. La vanidad es el pecado peor del político: pensar que todo va bien para todo el mundo porque ellos, los políticos, viajan en lujosos coches oficiales, duermen en hoteles de cinco estrellas y zampan centollos en restaurantes de todos los tenedores posibles”. Nuestros gobernantes han llegado a presumir de pleno empleo. Efectivamente, en mi tierra lebaniega hay pleno empleo. Nos hemos marchado casi todos. En 30 años Liébana ha perdido el 34,4% de sus habitantes, eso sí que es pleno empleo. Mi ayuntamiento ha perdido el 50,6% de su población. Mi pueblo, Tollo, el 55%. Allí no hay paro. Ese es el pleno empleo del que presumen Revilla y ese consejero de Hacienda que conocéis de sobra. Por cierto, en Polaciones, la tierra del presidente regional, aún hay mayor pleno empleo. Entre 1970 y 2001 Polaciones ha perdido el 62,6% de sus habitantes. Se dice rápido, pero hay que vivirlo”. Había en Cantabria uno 26.000 ganaderos hace 20 años. Éramos una región ganadera, lechera. Hoy quedan 6.000 ganaderos censados (por cierto: el 43% mujeres). Y ganaderos productores de leche había la semana pasada sólo 2.001, que hoy serán cinco o seis menos. Cada año medio millar de ganaderos se van a otro oficio, hartos de que abusen de ellos; aburridos porque ven que el Gobierno regional o el de Madrid tardan años en pagarles las subvenciones que se les concede, mientras ven que el dinero corre y corre”. Veamos sólo algunos ejemplos: El coste de los sueldos de los altos cargos creció en los últimos cuatro años un 45,28%; el gasto en grupos parlamentarios y diputados, un 42%; el salario de los políticos del Gobierno regional, más de un 25%. Se tira nuestro dinero por millones de euros en fuegos artificiales y cantantes contorsionistas, en jubileos profanos en vez de hacer planes de desarrollo rural serios o de arreglar, por ejemplo, las carreteras a Palencia (por el puerto de Piedras Luengas) o León (puerto de San Glorio), hoy día, con seguridad, las peores carreteras de España”. Esta es la Cantabria real a la que nos dirigimos, la olvidada por los macroeconomistas, los pijoeconomistas, que nos gobiernan. La Cantabria real que llega con dificultades a final de mes; la Cantabria de las mujeres a las que se
promete igualdad pero que no tienen a su alcance una guardería donde dejar asus hijos para poder ir a trabajar; la Cantabria de las listas de espera más largas de España, o casi; la de los jóvenes universitarios sin oportunidades de empleo; la Cantabria de los ganaderos desesperados, la de los que no pueden soñar siquiera con comprar una vivienda o encontrar un trabajo en su tierra”. Los candidatos de Convocatoria vamos a hablar de la región real, tal como es, no como la simulan o diseñan los gobernantes. Quiero hacer una campaña optimista y en positivo, porque los problemas tienen solución si arrimamos todos el hombro. El problema no es que estemos mal (que estamos bien en algunos aspectos, y mal o muy mal en otros). El problema es que vamos mal”. La Cantabria real, harta de promesas, pero sobre todo harta de ver cómo se malgastan posibilidades y dineros, lo pide a gritos políticas de desarrollo y de solidaridad. Lo vamos a hacer desde Convocatoria. Quien quiera de verdad un cambio radical de políticas ya sabe donde está la solución, el puñetazo encima de la mesa, el basta ya de bromas y chalaneos. Que nadie se engañe otra vez, como en el pasado: Nosotros somos la solución y la voz de la Cantabria real en el Parlamento. No hay otra voz allí, no habrá otra voz allí. Lo saben los ciudadanos de sobra. (Nuestro cartel de precampaña: la metáfora del huevo vacío, roto. "Vamos a armar el pollo", ese es nuestro reto, el desafío, la apuesta que llevamos
al Parlamento regional).
Tenemos un mes y dos días para explicar nuestro proyecto: Lo que propone Convocatoria para que la política regional, para que los políticos regionales, se ocupen por fin de los problemas reales, y dejen de actuar como si fueran administradores de una empresa multinacional. No tenemos medios (bueno, tenemos los suficientes, y mucha, mucha suela de zapato para recorrer la región); pero tenemos ideas, realismo y entusiasmo”. Es imposible mejorar la vida de los cántabros y hablar de la Cantabria real sin antes comprometernos a pelear sin descanso por media docena de objetivos. Veamos:
a) La honestidad. Me incomoda pronunciar aquí la palabra corrupción. Pero creedme: Es imposible hacer política entre vientos de corrupción. La corrupción y la falta de honradez aplasta cualquier esfuerzo de regeneración social, cualquier empeño de hacer justicia social y de trabajar a favor de los más necesitados. Revilla debería saber, porque lo vivió a mi lado hace alguna legislatura, que en medio de vientos de corrupción todo se neutraliza, todo se paraliza. Ser político en esta región en medio de rumores –y más que rumores—de corrupción es una tarea tan desagradable que no sé si yo estaría preparado para abordarla de nuevo. El César, si es honesto y honrado, tiene que parecerlo. No puede dar pie –y pie y medio—a acusaciones de corrupción. Ya sé: corrupción es una palabra mayor. No me gustaría acusar ligeramente de corrupción. Por eso conviene definir el concepto de honradez, el concepto de corrupción. La honradez en el dinero no basta. Corrupción no es sólo meter la mano en el dinero público (eso es delito de cárcel). Corrupción no es sólo favorecer a los amigos con una licencia urbanística, con un POL, con un PSIR o con otraszarandajas que se han inventado para complicar la vida de los cántabros. Por cierto, para qué ha servido el POL, el Plan de Ordenación del Litoral. ¿Para
proteger el litoral? Para destrozarlo. Han hecho un plan de ordenación para dar a uno y quitar a otros, según qué amigos, cuando lo que necesita Cantabria es un plan de Protección, y no sólo del litoral, sino de todo el territorio regional”. Es corrupción también gastar el dinero público de manera irresponsable –tanta propaganda, tantas revistas oficiales que nadie lee, carísimas, para hacer millonarios a los amigos. Tantos viajes al extranjero como si el Gobierno fuera una ONG –van a la América pobre como ricos, a supervisar proyectos de cooperación que cuestan menos que lo que se gastan en el viaje; y vuelven orondos y morenos, como turistas prepotentes. Un escándalo. Allí y aquí—“En fin, es corrupción prometer y no cumplir, sin justificar por qué no se cumple (la autopista que se retrasa tres años; el tren de alta velocidad que no se programa; los polígonos que no se ejecutan, los puertos deportivos que se vuelven humo, el desarrollo rural sin fondos, los campos de golf imposibles muchos de ellos…)” Es corrupción llegar al poder con promesas de austeridad y subirse el sueldo a los tres meses un 19,99%. Es corrupción prometer ajustar el número de los altos cargos, y decir que se les exigirá para nombrarlos una cualificación profesional máxima, y después incrementar su número un 30% y contratar a parados o iletrados. Es corrupción la demagogia, el populismo, la teatralidad vana, el ir por ahí diciendo melonadas para ridículo de toda una región”.
b) La austeridad. Cuando hablo de austeridad de los políticos me refiero a algo imprescindible, que es el prestigio. Es un error preguntar por el sueldo de Zapatero o de Rajoy. Es mejor preguntar qué sueldo tenía el político antes de llegar al cargo, y qué dinero tiene cuando lo abandona. Es decir, el ejemplo de moderación e incluso de austeridad, al menos de prudencia, que el gobernante debe dar a los gobernados. La subida espectacular de los salarios de los políticos en el Gobierno regional podría soportarse siempre que no se diga, al mismo tiempo, que no hay dinero para subir los sueldos a los funcionarios, a los médicos del Sistema Cántabro de Salud y a todo el personal sanitario. “No hay ni una peseta” para sueldos, dijo el presidente Revilla en referencia a la huelga de médicos, aún viva. Aquella misma semana el consejero de Hacienda presumía que tenía superávit en las cuentas públicas. Es decir, presumía de que le sobra el dinero que antes sacó de nuestros bolsillos vía impuestos. (Anoto como pie de página, porque el hombre no tiene un sopapo, que ese señor de los dineros, tránsfuga de libro hace algunos años –qué os voy a contar— ha pasado de mirar a Moscú, imagino, cuando se decía comunista, a hablar ahora con gran desparpajo y aplomo de Wall Street, el Mibor, el euribor y esas tonterías del capitalismo de rapiña, experto en ingeniería financiera, financiaciones estructuradas, empresas públicas fantasmas, en fin, un horror. Nos ocuparemos de ello en la campaña…)
c) La solidaridad. Sin solidaridad con las clases sociales más necesitadas no hay política posible. Es una farsa hablar de Gobierno legítimo sin políticas sociales serias y profundas. Se les llena la boca con la retrasada Ley de Dependencia, tan importante si fuera real, pero no son capaces de ponerla en marcha por su cuenta en toda la región. Cómo es posible que, si estamos
hablando de derechos fundamentales del ciudadano –la ayuda económica para atender a los ancianos o personas que no pueden valerse por sí mismos--, cómo es posible que se nos diga que hasta el 2014 no estará desarrollada esa legislación. Exigiremos que en Cantabria se aplique desde 2008. Resumo estos apuntes sobre la honestidad y la corrupción. Tengo la certeza, porque creo conocerlo bien, que si Revilla estuviera hoy en la oposición se llevaría a sí mismo, junto a varios consejeros y altos cargos, ante los tribunales de Justicia. Juntos lo hicimos en el pasado contra otros políticos que despilfarraban y abusaban de las leyes menos que algunos gobernantes de ahora”. Pero hoy es un día alegre, dejemos las tristezas. Sólo quiero añadir una advertencia solemne, muy solemne. Andan estos días a la gresca los partidos del gobierno de ahora y del gobierno de antes sobre si van a pactar unos con otros, este con aquel y aquel con el de más allá. Como si hubiera alguna duda de las intenciones y necesidades de cada cual. Así que la advertencia: Quien quiera pactar con los diputados de Convocatoria por Cantabria tendrá que acreditar una historia intachable. No ayudaremos a gobernar a despilfarradores ni derrochones, no pactaremos con quienes están en la política para medrar y enriquecerse. No habrá tregua con la corrupción y el exhibicionismo económico. Sólo pactaremos con quienes estén en la política para ayudar a los más necesitados y para mejorar la situación de la Cantabria real. Otra cosa (y voy terminando). El PSOE. La mitad, o casi, de los candidatos de Convocatoria venimos del PSOE. Algunos incluso hemos ocupado importantes responsabilidades en el PSOE. Se equivocan los que piensa que estamos en Convocatoria porque hemos dejado de ser socialistas, o porque nos hemos enfadado con el PSOE (o porque el PSOE se ha enfadado con nosotros: Me temo que sí, que se han enfadado, son tan aburridos, tan intransigentes, tan posesivos y tan trágicos). Nosotros no estamos enfadados. Al contrario: estamos encantados. Dije en su momento, cuando me salieron del partido por denunciar la corrupción y por defender la libertad de los militantes, que a mi nadie me echa de la izquierda ni del socialismo. Dije que no sólo no me iba del socialismo, sino que me metía más adentro. Aquí estamos: más adentro, más adentro del socialismo. Amamos al PSOE, pero amamos más hacer políticas de solidaridad y de justicia social. Amamos al PSOE pero no estamos dispuestos a ser cómplices de algunos de los gandules que se han apoderado de su espíritu de izquierdas para hacer políticas macroliberales y neorregionalista. No nos gusta los partidos que apuestan más por los casinos financieros y las financiaciones estructuradas que por la justicia social, la inversión pública, el Estado del Bienestar y por la Cantabria real. Estamos en Convocatoria, y no en el PSOE, precisamente porque queremos hacer realidad nuestros sueños socialistas de justicia, solidaridad, libertad y fraternidad. Somos una buena candidatura. Lo sabéis. Tenemos que convencer a la gente de lo que somos: gente libre, comprometida, en fin, convencer a la gente de que somos la Cantabria real. Sabemos pisar moqueta y tenemos nuestra profesión, pero no nos gusta la política de moqueta ni la de los chiringuitos financieros. A nosotros no nos impresionan los banqueros. Sólo nos preocupa el bienestar de la gente y el progreso equilibrado de nuestra región. Somos patriotas y constitucionales, y precisamente por eso proponemos una reforma a fondo de nuestro Estatuto de Autonomía. Hay que promover una segunda refundación como Comunidad: con nuevas competencias y con financiación suficiente. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de reducir la Comunidad a algo así como una Delegación del Gobierno de España –y, por consiguiente, sin entidad- y de quedar marginada. Las reformas de los Estatutos de Autonomía se están planteando con actitud reivindicativa ante el Estado central. Tenemos que utilizar sus mismas armas. Desaparecido el PRC como partido regionalista (Revilla es tan centralista y monclovita que Gorostiaga), seremos nosotros, Convocatoria por Cantabria, los que tiremos de este carro. No podemos ser humildes complacientes. Exigimos al menos tres cosas:
a.- El pago de la deuda histórica (entre la que está un enorme déficit de comunicaciones).
b.- El mismo nivel competencial que la Comunidad que más.
c.- Y asegurar la financiación necesaria para desarrollar todos los servicios públicos, de manera que podamos prestarles con calidad y de universalidad.
Acabo proponiendo, proponiéndonos, un compromiso solemne: No renunciar a nuestra lucha hasta lograr un pacto social que obligue a los políticos a trabajar sin descanso por el bienestar de todos. Ojalá podamos sentirnos orgullosos del deber cumplido cuando dentro de cuatro años volvamos a presentar ante los ciudadanos. Es un reto y un esfuerzo, pero merecerá la pena. Ánimo, compañeros.
“Que venía y que venía… Y no vinió”. Seguro que recordáis esta canción montañesa, que ronda en mi cabeza desde que hace unos 90 días el regionalista Revilla anunció la venida de Zapatero con muchos proyectos. Pues no ha venido. Ni vinió ni se le espera con proyectos ni dineros. Vendrá en campaña electoral, no sé cuando. Es decir, viene a lo de siempre. Le ha copiado el lema a Revilla: SED REALISTAS. HAGAMOS PROMESAS. El regionalista lo quería hacer pasar por la puerta del Perdón de Santo Toribio. ¡Estos laicos del Gobierno regional!
Bien… El que ha venido soy yo. Los que llegamos somos todos nosotros, candidatos de Convocatoria por Cantabria. Aquí estamos: En el centro mismo de la escena política para hablar de la Cantabria real, no de la Cantabria del “éxtasis” que tanto le “pone” al revillismo, ni de la Cantabria viajera y despilfarradora, la Cantabria zampacentollos que apadrina Lola Gorostiaga”. Somos personas de izquierdas, es decir, reclamamos una política que intervenga
en asuntos tan importantes como la igualdad, la solidaridad o el bienestar de la gente. Por eso he aceptado el reto y la invitación de Izquierda Unida y del Bloque Regeneración: Para luchar con vosotros por mejorar la vida de la gente, en defensa de unos servicios públicos –educación, sanidad, comunicaciones, servicios de asistencia, pensiones dignas…--, en busca de políticas que favorezcan la igualdad y el progreso, que estén al servicio de los más necesitados, y no de los poderosos”. Qué menos se puede pedir a un político de izquierdas. Si el gobierno actual no
está haciendo estas políticas es porque está conformado por grupos instalados en el poder por el poder, sin proyecto ideológico alguno. Son la no ideología. Por eso en Cantabria un regionalista desteñido pueda gobernar con el PP durante ocho años y hacerlo ahora con el PSOE. Al parecer, son iguales. O así lo ha visto el PRC al bailar con tanto desparpajo la yenka, pactando a izquierda y derecha, con unos y otros”.
Objetivo único de nuestra presencia en la política: mejorar la vida de los cántabros, interesarnos por la Cantabria real, no por la Cantabria de los poderosos y los grandes financieros (ante los que al Gobierno regional se le cae la baba dándoles medallas de oro y títulos de hijos predilectos). Nuestra preocupación es la Cantabria real, no la que mira cada día cómo van las bolsas de Wall Street o Tokio. Cantabria tiene un futuro sombrío mientras siga en manos de personas que, con escaso bagaje ético e intelectual, acceden a la política en busca de empleo y comida. A la política hay que llegar comido y trabajado. Como llegamos los candidatos de Convocatoria por Cantabria, compañeros de IU y del Bloque. Con las manos libres, con deseos de servir a los ciudadanos, no de servirse de ellos”. La política no da la felicidad, pero te la puede quitar. Que no se engañen los ciudadanos: una política equivocada puede amargarles la vida. Una región (una nación) puede prosperar sin banqueros, pero no prospera sin buenos políticos. Que se lo digan a los argentinos, pongo por caso. En un siglo de políticos sucios pasaron de tener un nivel de vida superior al de Estados Unidos, a situaciones de extrema pobreza y de injusticia social insoportable. O que nos lo digan a los cántabros. Decenas de miles de cántabros se han tenido que marchar de esta hermosa y rica tierra, una tierra con tantas posibilidades de progreso, porque hemos tenido y tenemos políticos sucios, incapaces o despilfarradores”. La salida laboral de nuestros mejores universitarios es hoy el avión de Parayas, pagado, por cierto, a precio de abuso si vas a Madrid o Barcelona. Aquí no encuentran trabajo, pese al éxtasis que padece la dirigencia regional, convencida de vivir en el mejor de los mundos, ignorante del empleo precario, de la falta de oportunidades laborales, de los salarios de abuso, de la emigración de nuestros cerebros, del derrumbe de nuestra ganadería tradicional...”.
Oigo en boca del presidente regional y de su consejero de Hacienda –ya sabéis quién—que Cantabria estará pronto a la cabeza de España, de Europa, a la cabeza del mundo mundial. Están en trance, es el “éxtasis” del que habla Revilla. Me enfada, me asusta tanta vanidad. La vanidad es el pecado peor del político: pensar que todo va bien para todo el mundo porque ellos, los políticos, viajan en lujosos coches oficiales, duermen en hoteles de cinco estrellas y zampan centollos en restaurantes de todos los tenedores posibles”. Nuestros gobernantes han llegado a presumir de pleno empleo. Efectivamente, en mi tierra lebaniega hay pleno empleo. Nos hemos marchado casi todos. En 30 años Liébana ha perdido el 34,4% de sus habitantes, eso sí que es pleno empleo. Mi ayuntamiento ha perdido el 50,6% de su población. Mi pueblo, Tollo, el 55%. Allí no hay paro. Ese es el pleno empleo del que presumen Revilla y ese consejero de Hacienda que conocéis de sobra. Por cierto, en Polaciones, la tierra del presidente regional, aún hay mayor pleno empleo. Entre 1970 y 2001 Polaciones ha perdido el 62,6% de sus habitantes. Se dice rápido, pero hay que vivirlo”. Había en Cantabria uno 26.000 ganaderos hace 20 años. Éramos una región ganadera, lechera. Hoy quedan 6.000 ganaderos censados (por cierto: el 43% mujeres). Y ganaderos productores de leche había la semana pasada sólo 2.001, que hoy serán cinco o seis menos. Cada año medio millar de ganaderos se van a otro oficio, hartos de que abusen de ellos; aburridos porque ven que el Gobierno regional o el de Madrid tardan años en pagarles las subvenciones que se les concede, mientras ven que el dinero corre y corre”. Veamos sólo algunos ejemplos: El coste de los sueldos de los altos cargos creció en los últimos cuatro años un 45,28%; el gasto en grupos parlamentarios y diputados, un 42%; el salario de los políticos del Gobierno regional, más de un 25%. Se tira nuestro dinero por millones de euros en fuegos artificiales y cantantes contorsionistas, en jubileos profanos en vez de hacer planes de desarrollo rural serios o de arreglar, por ejemplo, las carreteras a Palencia (por el puerto de Piedras Luengas) o León (puerto de San Glorio), hoy día, con seguridad, las peores carreteras de España”. Esta es la Cantabria real a la que nos dirigimos, la olvidada por los macroeconomistas, los pijoeconomistas, que nos gobiernan. La Cantabria real que llega con dificultades a final de mes; la Cantabria de las mujeres a las que se
promete igualdad pero que no tienen a su alcance una guardería donde dejar asus hijos para poder ir a trabajar; la Cantabria de las listas de espera más largas de España, o casi; la de los jóvenes universitarios sin oportunidades de empleo; la Cantabria de los ganaderos desesperados, la de los que no pueden soñar siquiera con comprar una vivienda o encontrar un trabajo en su tierra”. Los candidatos de Convocatoria vamos a hablar de la región real, tal como es, no como la simulan o diseñan los gobernantes. Quiero hacer una campaña optimista y en positivo, porque los problemas tienen solución si arrimamos todos el hombro. El problema no es que estemos mal (que estamos bien en algunos aspectos, y mal o muy mal en otros). El problema es que vamos mal”. La Cantabria real, harta de promesas, pero sobre todo harta de ver cómo se malgastan posibilidades y dineros, lo pide a gritos políticas de desarrollo y de solidaridad. Lo vamos a hacer desde Convocatoria. Quien quiera de verdad un cambio radical de políticas ya sabe donde está la solución, el puñetazo encima de la mesa, el basta ya de bromas y chalaneos. Que nadie se engañe otra vez, como en el pasado: Nosotros somos la solución y la voz de la Cantabria real en el Parlamento. No hay otra voz allí, no habrá otra voz allí. Lo saben los ciudadanos de sobra. (Nuestro cartel de precampaña: la metáfora del huevo vacío, roto. "Vamos a armar el pollo", ese es nuestro reto, el desafío, la apuesta que llevamos
al Parlamento regional).
Tenemos un mes y dos días para explicar nuestro proyecto: Lo que propone Convocatoria para que la política regional, para que los políticos regionales, se ocupen por fin de los problemas reales, y dejen de actuar como si fueran administradores de una empresa multinacional. No tenemos medios (bueno, tenemos los suficientes, y mucha, mucha suela de zapato para recorrer la región); pero tenemos ideas, realismo y entusiasmo”. Es imposible mejorar la vida de los cántabros y hablar de la Cantabria real sin antes comprometernos a pelear sin descanso por media docena de objetivos. Veamos:
a) La honestidad. Me incomoda pronunciar aquí la palabra corrupción. Pero creedme: Es imposible hacer política entre vientos de corrupción. La corrupción y la falta de honradez aplasta cualquier esfuerzo de regeneración social, cualquier empeño de hacer justicia social y de trabajar a favor de los más necesitados. Revilla debería saber, porque lo vivió a mi lado hace alguna legislatura, que en medio de vientos de corrupción todo se neutraliza, todo se paraliza. Ser político en esta región en medio de rumores –y más que rumores—de corrupción es una tarea tan desagradable que no sé si yo estaría preparado para abordarla de nuevo. El César, si es honesto y honrado, tiene que parecerlo. No puede dar pie –y pie y medio—a acusaciones de corrupción. Ya sé: corrupción es una palabra mayor. No me gustaría acusar ligeramente de corrupción. Por eso conviene definir el concepto de honradez, el concepto de corrupción. La honradez en el dinero no basta. Corrupción no es sólo meter la mano en el dinero público (eso es delito de cárcel). Corrupción no es sólo favorecer a los amigos con una licencia urbanística, con un POL, con un PSIR o con otraszarandajas que se han inventado para complicar la vida de los cántabros. Por cierto, para qué ha servido el POL, el Plan de Ordenación del Litoral. ¿Para
proteger el litoral? Para destrozarlo. Han hecho un plan de ordenación para dar a uno y quitar a otros, según qué amigos, cuando lo que necesita Cantabria es un plan de Protección, y no sólo del litoral, sino de todo el territorio regional”. Es corrupción también gastar el dinero público de manera irresponsable –tanta propaganda, tantas revistas oficiales que nadie lee, carísimas, para hacer millonarios a los amigos. Tantos viajes al extranjero como si el Gobierno fuera una ONG –van a la América pobre como ricos, a supervisar proyectos de cooperación que cuestan menos que lo que se gastan en el viaje; y vuelven orondos y morenos, como turistas prepotentes. Un escándalo. Allí y aquí—“En fin, es corrupción prometer y no cumplir, sin justificar por qué no se cumple (la autopista que se retrasa tres años; el tren de alta velocidad que no se programa; los polígonos que no se ejecutan, los puertos deportivos que se vuelven humo, el desarrollo rural sin fondos, los campos de golf imposibles muchos de ellos…)” Es corrupción llegar al poder con promesas de austeridad y subirse el sueldo a los tres meses un 19,99%. Es corrupción prometer ajustar el número de los altos cargos, y decir que se les exigirá para nombrarlos una cualificación profesional máxima, y después incrementar su número un 30% y contratar a parados o iletrados. Es corrupción la demagogia, el populismo, la teatralidad vana, el ir por ahí diciendo melonadas para ridículo de toda una región”.
b) La austeridad. Cuando hablo de austeridad de los políticos me refiero a algo imprescindible, que es el prestigio. Es un error preguntar por el sueldo de Zapatero o de Rajoy. Es mejor preguntar qué sueldo tenía el político antes de llegar al cargo, y qué dinero tiene cuando lo abandona. Es decir, el ejemplo de moderación e incluso de austeridad, al menos de prudencia, que el gobernante debe dar a los gobernados. La subida espectacular de los salarios de los políticos en el Gobierno regional podría soportarse siempre que no se diga, al mismo tiempo, que no hay dinero para subir los sueldos a los funcionarios, a los médicos del Sistema Cántabro de Salud y a todo el personal sanitario. “No hay ni una peseta” para sueldos, dijo el presidente Revilla en referencia a la huelga de médicos, aún viva. Aquella misma semana el consejero de Hacienda presumía que tenía superávit en las cuentas públicas. Es decir, presumía de que le sobra el dinero que antes sacó de nuestros bolsillos vía impuestos. (Anoto como pie de página, porque el hombre no tiene un sopapo, que ese señor de los dineros, tránsfuga de libro hace algunos años –qué os voy a contar— ha pasado de mirar a Moscú, imagino, cuando se decía comunista, a hablar ahora con gran desparpajo y aplomo de Wall Street, el Mibor, el euribor y esas tonterías del capitalismo de rapiña, experto en ingeniería financiera, financiaciones estructuradas, empresas públicas fantasmas, en fin, un horror. Nos ocuparemos de ello en la campaña…)
c) La solidaridad. Sin solidaridad con las clases sociales más necesitadas no hay política posible. Es una farsa hablar de Gobierno legítimo sin políticas sociales serias y profundas. Se les llena la boca con la retrasada Ley de Dependencia, tan importante si fuera real, pero no son capaces de ponerla en marcha por su cuenta en toda la región. Cómo es posible que, si estamos
hablando de derechos fundamentales del ciudadano –la ayuda económica para atender a los ancianos o personas que no pueden valerse por sí mismos--, cómo es posible que se nos diga que hasta el 2014 no estará desarrollada esa legislación. Exigiremos que en Cantabria se aplique desde 2008. Resumo estos apuntes sobre la honestidad y la corrupción. Tengo la certeza, porque creo conocerlo bien, que si Revilla estuviera hoy en la oposición se llevaría a sí mismo, junto a varios consejeros y altos cargos, ante los tribunales de Justicia. Juntos lo hicimos en el pasado contra otros políticos que despilfarraban y abusaban de las leyes menos que algunos gobernantes de ahora”. Pero hoy es un día alegre, dejemos las tristezas. Sólo quiero añadir una advertencia solemne, muy solemne. Andan estos días a la gresca los partidos del gobierno de ahora y del gobierno de antes sobre si van a pactar unos con otros, este con aquel y aquel con el de más allá. Como si hubiera alguna duda de las intenciones y necesidades de cada cual. Así que la advertencia: Quien quiera pactar con los diputados de Convocatoria por Cantabria tendrá que acreditar una historia intachable. No ayudaremos a gobernar a despilfarradores ni derrochones, no pactaremos con quienes están en la política para medrar y enriquecerse. No habrá tregua con la corrupción y el exhibicionismo económico. Sólo pactaremos con quienes estén en la política para ayudar a los más necesitados y para mejorar la situación de la Cantabria real. Otra cosa (y voy terminando). El PSOE. La mitad, o casi, de los candidatos de Convocatoria venimos del PSOE. Algunos incluso hemos ocupado importantes responsabilidades en el PSOE. Se equivocan los que piensa que estamos en Convocatoria porque hemos dejado de ser socialistas, o porque nos hemos enfadado con el PSOE (o porque el PSOE se ha enfadado con nosotros: Me temo que sí, que se han enfadado, son tan aburridos, tan intransigentes, tan posesivos y tan trágicos). Nosotros no estamos enfadados. Al contrario: estamos encantados. Dije en su momento, cuando me salieron del partido por denunciar la corrupción y por defender la libertad de los militantes, que a mi nadie me echa de la izquierda ni del socialismo. Dije que no sólo no me iba del socialismo, sino que me metía más adentro. Aquí estamos: más adentro, más adentro del socialismo. Amamos al PSOE, pero amamos más hacer políticas de solidaridad y de justicia social. Amamos al PSOE pero no estamos dispuestos a ser cómplices de algunos de los gandules que se han apoderado de su espíritu de izquierdas para hacer políticas macroliberales y neorregionalista. No nos gusta los partidos que apuestan más por los casinos financieros y las financiaciones estructuradas que por la justicia social, la inversión pública, el Estado del Bienestar y por la Cantabria real. Estamos en Convocatoria, y no en el PSOE, precisamente porque queremos hacer realidad nuestros sueños socialistas de justicia, solidaridad, libertad y fraternidad. Somos una buena candidatura. Lo sabéis. Tenemos que convencer a la gente de lo que somos: gente libre, comprometida, en fin, convencer a la gente de que somos la Cantabria real. Sabemos pisar moqueta y tenemos nuestra profesión, pero no nos gusta la política de moqueta ni la de los chiringuitos financieros. A nosotros no nos impresionan los banqueros. Sólo nos preocupa el bienestar de la gente y el progreso equilibrado de nuestra región. Somos patriotas y constitucionales, y precisamente por eso proponemos una reforma a fondo de nuestro Estatuto de Autonomía. Hay que promover una segunda refundación como Comunidad: con nuevas competencias y con financiación suficiente. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de reducir la Comunidad a algo así como una Delegación del Gobierno de España –y, por consiguiente, sin entidad- y de quedar marginada. Las reformas de los Estatutos de Autonomía se están planteando con actitud reivindicativa ante el Estado central. Tenemos que utilizar sus mismas armas. Desaparecido el PRC como partido regionalista (Revilla es tan centralista y monclovita que Gorostiaga), seremos nosotros, Convocatoria por Cantabria, los que tiremos de este carro. No podemos ser humildes complacientes. Exigimos al menos tres cosas:
a.- El pago de la deuda histórica (entre la que está un enorme déficit de comunicaciones).
b.- El mismo nivel competencial que la Comunidad que más.
c.- Y asegurar la financiación necesaria para desarrollar todos los servicios públicos, de manera que podamos prestarles con calidad y de universalidad.
Acabo proponiendo, proponiéndonos, un compromiso solemne: No renunciar a nuestra lucha hasta lograr un pacto social que obligue a los políticos a trabajar sin descanso por el bienestar de todos. Ojalá podamos sentirnos orgullosos del deber cumplido cuando dentro de cuatro años volvamos a presentar ante los ciudadanos. Es un reto y un esfuerzo, pero merecerá la pena. Ánimo, compañeros.
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